BAJO LA SOMBRA DE LAS PALABRAS, JOSÉ ERNESTO DELGADO

Mis manos, dos llamas de fuego
Te buscan para consumirte en un abrazo
En una llamarada.
En esta madrugada azul
En esta hora exacta donde te necesito.
En el espacio que tiene tu forma
Tus cabellos, tu perfume, tu escencia
Y yo...
Extrañandote aquí, en mi costado
En mis ojos, mis dedos, mi boca y en tu piel.
Precisamente en todo lo que me envuelve
Porque Tu, mi amada
Mi incandescente gorrion
Abarcadora e inmensa
Que estando perdida llenas todos mis espacios
Y te diluyes en mi poesía
Haciendola tuya con tus manos
Con tus besos, tu aliento y mi amor.
Mientras yo desarmo mis versos dentro de ti
Dejandote sobre las sabanas
Mi libertad, mis alas, mis huellas y mi camino...
Contigo las horas renuncian al reloj
El tiempo hace huelga de hambre
Los senderos se abren a tus pasos
Mientras que en cada pisada dejas auroras encendidas. . .
Yo te sigo entre un rumor de hojas y viento
Que vuelan a tu alrededor y te acarician sutiles
Y me dejo caer a tus labios rendido.
Amor. . . tu sola presencia socava el mundo
Los mares se rinden mansos ante tu silencio
Eclipsas la luna con la luz de tu sonrisa
Cuando te vuelves una constelación de resplandores en mis ojos.
En ti las horas huyen. . .
El tiempo se esconde del sol
Y nuevas auroras crecen de tus huellas
Encendiendo mis pasos cuando voy tras de ti...
Siempre quise que fueras mi cielo
Y que bandadas de gaviotas volaran sobre ti,
Pero ellas emigraron hacia otros horizontes
Mientras tú huías en ruta a otros firmamentos.
Diferentes mundos fueron tus estaciones
Y otras temporadas te abrazaron
Pero eras demasiado grande para ellos
Y escapaste hacia otras fronteras.
Yo me quede perpetuado en las lunas
Que pasaron eclipsando mis pesares
Y no sé si me convertí en poeta o vagabundo
Pero me vi muchas noches inventando versos en las calles del recuerdo.
Mientras todo pasaba tu seguías ahí; intacta
Con la misma ternura de otros años
Que seducía todo con la aurora de tu sonrisa,
Exactamente como cuando te amé...
Amante anónimo...
Posiblemente... ya no recuerdes estos pasos
Pero si, el estremecimiento de mi piel contra tu piel
La vibración el palpitar del deseo
El hálito de las madrugadas
O el sudor de mi carne en tu flor.
Quizás... no puedas recordar mi rostro
Ni la melancolía que llovía en el.
Pero bastará una mirada
Para dejar en evidencia
Lo que fue mi estancia en tu cuerpo.
Tal vez... me hayas difuminado
De tus labios de la memoria de las paredes de aquella habitación gris.
Es que fui el amante sin nombre
El anónimo, el silencioso, el secreto, el furtivo.
El que como una bestia libidinosa
Se amamantaba en tu seno
Dejando caricias delirantes sobre tu piel.
Y el que sientes en las noches asomarse bajo tus sábanas.
Pero posiblemente hayas olvidado mis manos
Pero quizás una caricia cualquiera
Te haga rebuscar en la memoria de la piel
Algún vestigio de aquel amante anónimo
Y tal vez... me vuelvas a desear...
Tengo urgencia de ti
Deseos de ti, hambre de ti...
Como de fumarte entera
Como de beberte toda
Hasta la última gota de sudor en tus muslos.
Yo no sé. Pero ando de vagabundo y sombras
Buscándome en algunos ojos vivos
Arrebatándome de tu ausencia
Muriendo y salvándome en cada espacio tuyo.
También tengo estos dedos afónicos
De tanto gritar por tu piel.
Los huesos tristes esperando por ti
Y escucho voces susurrando tu nombre
Tus ecos, tus quejidos...
Y las manos vacías que se llenan de recuerdos.
La habitación es un espejo que me devuelve
Los gritos y el delirio pero me deja en soledad....

Biografía
José Ernesto Delgado Hernández, poeta puertorriqueño que recién publica su poemario "Bajo la sombra de las palabras" por Casa de los poetas editores. Es un poeta novel que apenas se lanza al ruedo público con sus poemas. Sus trabajos poéticos comienzan a viajar por el mundo virtual a través de la revista electrónica de literatura En la orilla y en la Revista Cinosargo de Chile. Es uno de los poetas participantes del lanzamiento de la antología Los mejores poemas de amor de la editorial Casa de los poetas.
José Ernesto era un poeta de aquellos que guardaban sus trabajos en un cajón pero el cajón reventó. Trabaja en su segundo poemario Tatuajes. Cortesía de Gloria Dávila Espinoza, Perú

Alejandro dijo
Me gusta mucho este blog, enhorabuena y le animo a que siga así.
¡Un saludo desde España!
25 Enero 2012 | 01:42 PM