‘Los artistas pueden cambiar la sociedad’ con Antonio Skármeta en Festival Eñe en Lima

Foto: Antonio Skármeta (extraído del internet)
El escritor chileno Antonio Skármeta vino a Lima para participar del Festival Eñe América. El blog Lee por gusto conversó con él.
Jaime Cabrera Junco
Antonio Skármeta inicialmente parece un tipo serio, pero al empezar a conversar con él sonríe, se emociona y bromea. Tuvimos una entrevista con él, previo a su participación en el Festival Eñe América, donde dictó una conferencia. Conversamos sobre literatura, su nueva novela y también le pedimos que recomiende libros.
Usted empezó escribiendo cuentos, pero su producción más conocida es la novela ¿Se siente más un novelista?
Como escritor, el género que prefiero es la novela, por la amplitud y profundidad que permite. Por su variedad de personajes, de caracteres. La novela es un género inclusivo y la fantasía puede ser mayor, puede tener una ambición comunicadora más fuerte que la de otros géneros. Sin embargo, mi criterio estilístico como narrador proviene del teatro. Mis novelas tienen un gesto histriónico que viene de mi amor por el género dramático.
¿Y ha dejado de escribir cuentos?
Nunca he dejado de escribir cuentos. Tengo dos libros de cuentos terminados, pero les tengo que dar una tregua a mis editores que acaban de publicar mi novela Un padre de película y en mayo saldrá mi otra novela, Los días del arco iris.
Usted condujo hace unos años un programa de televisión entrañable, El show de los libros, que estimuló, sobre todo a muchos jóvenes, a la lectura. ¿Cómo recuerda esa etapa?
Ese programa resultó ser prácticamente una excentricidad dentro de las parrillas de la televisión latinoamericana. Porque era un programa dedicado a libros y a autores, y dedicado a vincular libros y autores con otras artes. Y a pesar de ser un tema árido, resultó ser un programa que tuvo una sintonía excepcional, tanto así que cuando debutó en Chile, en su quinta emisión se había colocado entre los cinco programas más vistos de la televisión chilena. Seguro que es muy recordado por su manera informal, irónica, amatoria de ubicar los libros entre medio de la vida cotidiana de la gente. Entonces los espectadores más sencillos sentían que una ráfaga de literatura entraba en sus vidas y les gustaba.
¿Cree que a los libros o al arte en general se le endiosa mucho alejándolos del gusto de la gente?
Es vital que tratemos a toda la producción cultural de la humanidad siendo informal con ella. Los pintores, los músicos, los poetas cuando han hecho o escrito algo han puesto su vida en ella. Entonces hay que recuperar esa energía que llevó a un artista a crear algo y no tratar el texto como un cadáver que hay que diseccionar.
Su última novela, Los días del arco iris, premiada este año con el Premio Planeta-Casa América, refleja un periodo histórico de su país, el plebiscito del año 1988 que determinaría el fin de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990)
Esta novela cubre un aspecto muy afortunado y hasta diríamos que bastante gracioso de la realidad chilena. Durante mucho tiempo Chile mantuvo un "no" latente y, a veces, bastante activo a Pinochet y a su dictadura y llegó el momento en que 1988 se plantea un plebiscito en que el dictador pregunta si lo quieren como presidente otros años más. Y pese a que tiene todo el poder comunicacional, el pueblo chileno se organiza en una unión con artistas muy creativos y crean una campaña para decirle "No" a Pinochet de una manera muy creativa, llena de humor, de gracia de ternura y esa campaña fue la gota de agua que rebalsó el vaso y originó el triunfo del "No" y permitió que Chile abriera camino a la democracia de la que disfrutamos hoy.
La creatividad, entonces, ¿puede ser una forma de hacer política?
En todas partes del mundo la gente descree de la posibilidad de que la imaginación puede hacer algo para cambiar la sociedad. Muchos jóvenes están escépticos y dicen que no se puede hacer nada y eso conduce a cierto fatalismo que a la larga es conservador. En el plebiscito de 1988 y, muy especialmente en la campaña del "No" que se evoca en Los días del arco iris se prueba algo fantástico. La gente unida con los artistas puede desembocar en un movimiento social que conduzca a la libertad. Eso pasó en Chile y puede pasar en cualquier parte del mundo.
Las dictaduras, acaso pueden inspirar y despertar la creatividad
(Sonríe y los ojos se le empequeñecen) Lo que pasa es que la vida es múltiple, caótica, se expresa de mil maneras. Lo que hacen las dictaduras es tratar de ordenar la pluralidad la exquisitez, la variedad de la vida en una sola jaula. Entonces es natural que provoque grandes resistencias y que los artistas expresen esa resistencia a su manera. Pero si usted me viene a dar la receta, "mejor que haya una dictadura para que haya un mejor arte". No. El mejor arte crece en la libertad más plena, en la democracia.
Usted ha ganado dos veces el Premio Planeta, uno de los premios más mediáticos y criticados también por supuestamente privilegiar lo comercial sobre lo literario. ¿Cuál su relación con los premios?
Yo he tenido distintos premios en mi vida, premios que son relevantes en Francia en Italia, otros tipos de premios en España y Estados Unidos. Estamos hablando, en este caso, de dos premios latinoamericanos. Yo aprecio los premios en el siguiente sentido, yo soy un escritor y vivo de lo que escribo y de lo que yo quiero escribir. No estoy sujeto a ninguna moda, no escribo novela policial sueca. No escribo ninguna novela que figure en la lista de best sellers. Yo vivo mi vida de escritor y por tanto, un premio es una contingencia favorable que me ayuda a mantener mi independencia como creador.
Y también ayuda a que su libro se venda más y llegue a más gente
Yo soy un tipo de escritor que quiere que sus libros se lean, mientras más visibilidad tengan mis libros, tanto mejor. No soy un tipo de escritor, como los que quiero, respeto (y hay muchos de ellos a los que admiro) que prefieren estar recluidos y prefieren estar en la soledad y no en la exposición pública. No soy un tipo de escritor tampoco que adore el hermetismo, me gusta mucho la complejidad, pero en literatura trabajo con la complejidad al modo como lo quería Ortega y Gasset que decía "la claridad es la cortesía del filósofo".
¿Qué disfruta más usted leer o escribir?
(Ríe) Ahora que me hace esa pregunta...es muy divertido. Muchas veces uno está en disyuntivas políticas. Bueno, ¿qué disfruto más? I take both.
¿Cree que la masificación de Internet afecte de cierta forma a la literatura?
(Sonríe) Este es un tema por el que están excitados todos los periodistas y la gente vinculada a la literatura. Mire, desde el punto de vista de un escritor le voy a decir que esto no tiene que ver absolutamente con literatura. Internet lo que da es información y la literatura no tiene nada que ver con la información. La literatura es literatura.
CINCO LIBROS RECOMENDADOS (PARA JÓVENES)
1. El diario de Ana Frank. "Está lleno de gracia, de ternura, de una humanidad vigente, estremecedora".
2. Las aventuras de Tom Sawyer y Las aventuras de Huckleberry Finn (Mark Twain). "Ambos son personajes simpáticos, inteligentes, aventureros. Mark Twain se lee fresquito, parece escrito ayer".
3. El guardián entre el centeno (J.D. Salinger). "Es un libro que no deben dejar de leer. Es un monumento a la sensibilidad rebelde, a la sensibilidad casi enfermiza".
4. Hojas de hierba (Walt Whitman). "Este poemario es un libro de reconciliación con la vida que a los jóvenes los va a excitar y les va a demostrar la potencia de la voz y la felicidad de estar vivos en el mundo".
5. Odas elementales (Pablo Neruda). "Son una maravilla de ingenio. Enseñan a pensar poéticamente. Háganme caso, chicos, lean a Neruda, es un poeta que respira poesía".
Fuente:
http://peru21.pe/noticia/743653/imaginacion-puede-cambiar-sociedad
http://blogs.peru21.pe/leeporgusto/2011/04/skarmeta-la-imaginacion-puede-1.html
