UN HÁLITO DE LUZ, EXPOSICIÓN PERSONAL DE LA ARTISTA YUDITH VIDAL FAIFE
UNA ESTETA CONSUMADA
Una vez más, la artista en la plástica cubana, Yudith Vidal Faife, nos trae consigo ese apasionado mundo en el que en connubio el arte y la estética confluyen para dar paso a la belleza del arte que nos deja beber su naturaleza pura de mujer a través de su creatividad; digna sólo de los dioses.
Hoy nos llega esta invitación, vayamos a visitar su muestra y a compartir con ella, ése su arte que es más que eso mismo, pues nos llevará al confin de las estrellas, con su imaginación sin fin.
Gloria Dávila
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Trinidad encanta y apasiona. Es fuente de arte y perenne imaginación. Yudit Vidal, en estas obras hechas con el pensamiento y el corazón vertidos en forma de tributo a tantas personas -presentes en el recuerdo o vivas aún- que gastaron y gastan sus valiosas existencias en preservar a esta villa señorial, permanente burla a Cronos, nos regala las figuraciones y el homenaje a quienes la honraron y honran con su incesante quehacer.
Homenaje, sí, pero también llamado a la conciencia y al amor. Porque solamente desde ese amor raigal a Trinidad, la villa eterna, el patrimonio viviente de una gloria negada a morir, se puede apreciar una historia contada desde su arquitectura, leyendas y tradiciones.
Los fantasmas de la artista tienen una vida permanente. Se mueven en el entorno onírico pero a la vez real de las calles empedradas, las viejas cocheras, las luces y las sombras, desafiando al porvenir con la persistencia de quien se sabe dueño de todas las metáforas.
Quien ha paseado por sus calles, se ha detenido ante la belleza cautivadora de sus vetustas edificaciones, ha sorbido el olor de sus flores y el encantamiento inigualable y permanente de su historia, penetra en esta muestra con la alegre certidumbre de ver reflejadas sus raíces en el imperecedero lenguaje de un arte tan vital como el entorno que lo motivó.
Fantasmas vivientes son Manolo Bécquer, Carlos Joaquín Zerquera, Macholo y tantos otros. Ceibas de raigal cubanía son Teresita Angelbello, Víctor Echenagusía, Manuel Lagunillas, Carlos Mata, Alfredo Rankin, Bárbara Venegas, Alicia García y muchos más cuyos nombres están indisolublemente unidos a Trinidad.
Quiso Yudit Vidal consagrar a esas leyendas de la villa que marcarán eternamente su historia las inigualables metáforas que salen de su paleta. El hálito de la ciudad se percibe en sus cuadros con ese sello de belleza y emoción que recrea a la realidad para devolverla con sus más bellas galas.
Yudit sabe extraer la esencia, la sensibilidad más refinada sale de sus obras, con un amor a su tierra natal tan legítimo, que es imposible separar a Trinidad de su quehacer pictórico, impregnado de esa magia que crea, recrea, cautiva y permanece.
Los dibujos, predominantes en las obras, así como las líneas que forman los contornos fantasmales ofrecen una visión novedosa, surrealista, incitando a la imaginación a descubrir esas sombras protectoras de la ciudad, como un recurrir permanente a la vida inagotable de quien se ha vertido y convertido en luz de aurora.
Estas obras recogen una historia de más de cuatro siglos que pervive cuando todo parece derrumbarse. ¡Gracias, Yudit, por ayudarnos a seguir amando a esta villa!
Ante un dibujo de Yudit Vidal Faife
Las visiones fantasmagóricas
urdieron su tela de pasión,
espuma de los tiempos
agotados de tanta mansedumbre
tejida de ocasos donde el tiempo
jugaba a las ansias y los monstruos.
Vertido en sus afanes
trazaba el pincel rutas arcanas
hacia el misterio humano
que se vertía en las sombras
persiguiendo cadenas
para atar lo inasible de los vientos
mientras jugueteaba la mariposa
de reflexiones desnudas de acoso,
mentiras y silencio.
Juan Lázaro Besada
Juan Lázaro Besada Toledo.
Trinidad,
