MATÍAS CRAVERO, POETA ARGENTINO, INVITADO ESPECIAL
Transportación. De Matías Alejandro Cravero
La constelación del guerrero
Para que enumeres las vértebras de mi nueva columna
todo ayer tachonado en algunos de los escaques
de la enorme serie de tiranías que nos afligen.
Y luego puedas cartografiar mis suspiros en medio del gentío
con sus filas, sus junglas vehiculares, los desodorantes en aerosol.
Para que hurgues mis cabellos y hables de la nueva democracia,
con tus finos dedos de brisa mentolada.
"Está aquí, en la cicatriz que fue herida",
me dirás como en un trance, dirigiendo los ojos apenas entornados
hacia un punto cualquiera que es el infinito dentro de cuatro paredes.
Y los dictadores nunca se darán por aludidos,
al menos hasta que rueden sus cabezas de antiguo régimen
o la marea desbocada los engulla sin más.
Contra la vejez aviesa y carente de sabiduría
frente a los rubores del hueso en el que anclan los nervios,
sensaciones recurrentes de otredad
cuerda floja tendida entre las fauces de la mediocridad y la incomprensión.
Por Estambul, la Habana y Addis Abeba, en soledad
te crecerán nuevos amores
sobre mi alegría momificada.
Para que tracciones el vil maniqueísmo rumbo al exuberante manantial
de locuras danzarinas,
camino a las erecciones voladoras, con guiños y aliados.
Y luego puedas sacudir la caspa de las repeticiones,
con esta bilis supurando en la grieta del labio olvidado
junto a pinzas de depilar y cepillos de dientes.
¿Antes o durante la compra de electrodomésticos?
Cyborg de los desfiladeros entre merienda y cena,
incienso de los ardores aromáticos en la crispación
de tu cuerpo y el mío, buscando el extravío del éxtasis
el falso ladrillo en la arquitectura trazada por nadie,
pretendiendo no conocer los finales
no temer a los mastines, obstáculos, almenas
escorbutos del querer.
Para que viajes en la barca de Orión
y me saludes a babor, con melopea en el rostro.
Tres transformaciones
Arcimboldo, sí, por aquel pintor,
es mi seudónimo bélico,
me dijo aquella noche en la taberna del mal.
Esto ocurrió en mayo, agregó bajando el tono,
ese mes de estandartes y cometas por las pupilas.
Ella despertó convertida en aguacate o palta.
No en insecto ni en princesa.
Fresca y blanda por dentro,
arrugada y seca por fuera.
¿Qué haré de ahora en adelante?,
pensó la sorprendida mutante.
Es que el hacer es lo primero
que nos viene en mente
y nos empuja al mundo.
Podría arrastrarme hasta una verdulería
y buscar la compañía de otros vegetales,
se dijo a sí misma intentando darse bríos.
O tal vez me convendría dormir nuevamente
y confiar en otro despertar, distinto al actual.
Entonces sonó el despertador con brutal estridencia
mas la desconcertada mutante no podía desactivarlo
pues carecía de manos,
brazos, piernas y ojos.
¿Cómo se convoca al movimiento desde la estasis total?
¿Qué potencias debo aprovechar en este nuevo reino?
Paréntesis, indagación en tinieblas...
Latir desde lo inmemorial
de mi pulpa ubérrima
latir en semilla y fibra.
El sonido cesa,
otro trance onírico otro renacer
en brizna de zafiro anaranjado.
El hibridaje eléctrico del corodio
con hierro, titanio y cromo.
Crepitar desde los subsuelos más candentes,
crepitar en veta y cristal.
Después, siempre después...
la tercera deconstrucción,
el reensamblado en Arcimboldo dentro de la taberna
poetizando mitos.
A favor
Con las feromonas cual esquirlas cariñosas
mordisqueando la carne fragante
del mediodía detenido bajo el sol vertical,
con la buena fortuna aleteando en círculos descendentes...
El higo que cae la hormiga que trepa,
lenguas que se acoplan y transmiten ventura.
La hierba camufla las cosquillas
del pasar sin desgarraduras ni cepos.
Las pequeñas nubes inflan sus mejillas,
una cumbre y su pico custodiando el valle,
con la sangre arrebatada y el miedo exilado.
Aire puro que llega a los pulmones
la energía de una esencia inmanente,
con la eterna audacia de cambiar sin extinguirse.
Savia y tallo,
anhelo saciado, sobreabundancia.
El arroyo que fluye la piedra que aguarda,
los rizos del misterio se mueven delicados
con lo inesperado apareciendo por doquier.
La dulzura, triunfo vital, gotea del pétalo
que es el mediodía detenido bajo el sol vertical,
y las manos son mandalas que dibujan
todas las posibilidades deseadas
todas las búsquedas colmadas de encuentros.
El viento suave muy suave
emula un solo de Coltrane,
pide estulticia
obsequia adrenalina, la dosis exacta
en el margen de los centros
en el centro de las periferias.
Otra bala incrustada en algún lugar perdido del corazón lacrimógeno
Dos movimientos envolventes despliegan la membrana
rugosa y crugiente, de núcleo rosado y bordes violáceos.
Siete latidos de geometría desordenada aúllan la inanición,
el espanto frívolo ante un mundo de bullicio y olvido.
La copita de jerez, la hierba humeante
drogas de diseño y el humor erótico en páginas de Cosmopolitan.
Nueve golpes sobre el umbral de la nada disfrazada de astrofísica,
porque puede que sea materia oscura la que incrementa el volumen galáctico,
puede que los agujeros negros escondan los primeros cálices y el santo sudario,
o cualquier otra bobera cristiana con aires de importancia, de secreto supremo,
capital, en antros bursátiles babeando fusiones y dinero cibernético.
La cruz y el tesoro, un Papa ridículo gira sobre la estupidez imperial,
reformistas fanáticos jugando al buen pastor y envenenando las libertades
con discursos normalizadores, de rectitud, testimonio y arrepentimiento.
Porque la fe en cualquier modelo explicativo grandilocuente y pomposo
crea asesinos de la diversidad, tiranos que someten el devenir
en los patíbulos del destino.
Pero también apesta el minimalismo, funcional al consumo incesante
y a la burda espectacularización de la vida cotidiana,
con todos esos talk shows de verdulería y competencia infinitesimal.
La membrana rosada de bordes violáceos,
avanza rugosa y crujiente, con un doble movimiento.
Pareciera que todo lo quiere envolver, junta y aísla,
protege y asfixia, con vocación sanitarista
grita consignas de paranoia y prevención.
Pero it's only talk,
el último y desesperado intento del gigantesco parásito dominante,
por embarrar la cancha y perpetuar una suerte de toque de queda,
la excepción constante y el pánico servil.
Cincuenta y dos relámpagos dibujan algoritmos en el mediodía detenido
transformado en medianoche o viceversa,
ya que no es la exactitud cronométrica la que carga estos pesares
y evita el desfondamiento de la estulticia,
ni asegura el pétalo fragante en medio de la roña secretada por todo mecanismo.
Son otras cosas, algo inestables y vagas, las que sostienen y elevan.
Más allá o más aquí de los campos gravitatorios, subyugantes,
generados por la obcecada vanidad narcisista,
y la envidia mezquina para la cual expansión colectiva
es lo mismo que cese de la individualidad.
Son otras cosas, algo paradójicas y alegres, las que oxigenan
nutren y auspician, la voluntad de unidad sin uniformidad,
democracia constituyente que rechaza fatuas delegaciones
crecimiento personal sin degradación social.
Y entonces, sólo entonces,
alcanzarán su cumbre semiótica, aquellos fenómenos tan inquietantes,
hechos de una lírica inclasificable, reticente al análisis erudito.
La conciencia de la propia mortalidad,
el fin como trance singular en el que todos los demás
devienen extras lejanos sin mayor importancia.
La profunda brecha entre expectativas y eventos tangibles,
el amor, con su amplia gama de cursilerías y bendiciones,
otra bala incrustada en algún lugar perdido del corazón lacrimógeno.
Lo que se roza con la imaginación pero no se puede asir,
una broma pitagórica maullando en los tejados macilentos,
el viaje interno sin otro medio de transporte que la memoria
esa bomba de hidrógeno que aniquila las periodizaciones.
Ser, al mismo tiempo, centro y periferia,
marea que susurra y bote desafiante,
víctima y verdugo.
Breve Currículum
Autor: Matías Cravero.
E-mail: erdosain73@hotmail.com
Biografía
Matías Cravero
Nació en la provincia de Córdoba en 1976. Es profesor en Historia, narrador y poeta. Desde hace varios años, vive en Ushuaia, Tierra del Fuego.
Ha publicado un libro de cuentos titulado "Dulces Infortunios" (2004) y el volumen de poemas "Principio de Incertidumbre" (2006).
En el año 2005 participó de la presentación, en Buenos Aires, del evento Nueva Poesía de Latinoamérica y España,
coordinado por el escritor Manuel Lozano, que reunió a poetas y narradores de veinte países.
Algunos de sus relatos aparecieron publicados en Guatemala, en el suplemento cultural del diario "La Hora" y otras destacadas revistas de latinoamérica. Durante 2007, estuvo becado como investigador en Cuba.
"En Matías Cravero nos encontramos con textos nutricios, donde las alusiones e intertextos (tomados ya como difuminación de fronteras) se insertan magníficamente en tramas desasosegantes". Manuel Lozano, enero de 2005
