Prohibido llorar vientos hollín
Me duele...
...el dolor,
¡Ay, cómo me duele...!
cantos testados
en réquiem,
epitafios
a memorias perdidas
a pieles impuestas al fogón;
escalinatas al viento hollín.
Me duele...
...el llanto
¡Ay, cómo me duele...!
son silbidos de cuervos al acecho,
pasos en zanjadas al abismo
en brazos de un ángel de la sombra.
Duele el dolor...
... ¡Ay, cómo me duele...!
son persecuciones
a mi andar
impuestos en guillotinas filosas,
anacoretas
e insinuantes...
gólgotas preñadas de espanto.
¡¡¡Dolor cómo me dueles...!!!
...Ay. Cómo duele,
no es más ésta mi piel
ni saliva mía,
son abanicos de piedades
sin mas
ni más...
mientras mis nervios
son trenes en marcha sin fin
anquilosados a su cáliz sin fe,
porque el pútrido pan
es olvido a mis fauces;
suspiro en tañido de campanas,
caminantes...
al compás sombras:
cenizas,
pardas,
ocres,
amorfas,
arrieros de mi suspiro
magma al carbón
hiel de su propia hiel.
(c) Gloria Dávila Espinoza

Hector Cediel dijo
Gloria: Me has dejadso sin palabras; como deje a unos editores cuando les lleve unos textos, ¡Jamás me contestaron!.
Mujer, eres un volcan de metaforas y palabras apasionadas. Fluyes como un el orgasmo de un volcán sobre la piel de la página en blanco. He leido la muestra que me sugeriste y en verdad es maravillosa. Creeme que me sentiré honrado si me permites entrar un poquito en tu mundo literario.
Es soberbia tu imaginación. Eres felina, pero posees alas como el viento de tus ancestros. Me haces sentir orgulloso de mis raices, aunque ya no se a que me aferro o a que vale la pena hacerlo.
Mil besos querida y amorosa poeta.
Hector Cediel
8 Junio 2009 | 05:40 PM