ECOS Y ESPEJOS QUE HIEREN MI ALMA
En esa mar bravía
cual sentencia viva mi olvido se diluye
y de tiernas gotas de lluvia al compás
mis desvelos se suman
y aunque hoy dispersos existan
para tu vida y la mìa mis sueños
que fríos ríos no serán mas
y sin quererlo, y abolida por arenas en relojes
te seguire errante
y quizás, te pregunte al oído, ¿dime,
por qué no me amas como yo a tu guillotina noche?
Livianos días míos
no son mas
tibios soles aunque recorras
en gotas sumadas
a esa mar que es tu vida
en tanto tus labios
a los míos le roban
el color del herido laberinto
que del eco resuena
para ser crepúsculo de tu amor en caída.
Gloria Dávila E.

José Luís Samper dijo
Bello y sentido poema... me encanta el verso "livianos días míos".
9 Febrero 2009 | 08:15 PM