RICARDO AYLLON, PRESENTA SU LIBRO "UN POCO DE AIRE EN UNA BOCA IMPURA", 25 DE MARZO
UN POCO DE AIRE EN UNA BOCA IMPURA

Este martes 25 de marzo se presenta en la Alianza Francesa de Miraflores el libro de poemas Un poco de aire en una boca impura, de Ricardo Ayllón, quien es uno de los poetas más representativos surgidos durante la década del noventa.
El más reciente poemario de Ayllón viene cargado de resonancias simbolistas y hace gala de una exuberancia de lenguaje neobarroca. Su autor había publicado en 1996 Almacén de invierno, y en 2001, A la sombra de todos los espejos. Ricardo Ayllón, quien es también periodista y cumple una encomiable labor editorial en la región ancashina.
Un poco de aire en una boca impura será presentado por los críticos y escritores Johnny Barbieri y Willy del Pozo. Por la Alianza Francesa oficia de anfitrión Julio Heredia, quien ha escrito también un texto de apertura para el nuevo poemario.
La cita es pues este martes 25 de marzo a las 7.30 p.m. en la Sala Lumieres de la Av. Arequipa 4595, Miraflores.
Están todos invitados. Entrada libre.
ALIANZA FRANCESA DE MIRAFLORES
Resumen del libro
“Un poco de aire en una boca impura” es el tercer libro de poesía de Ricardo Ayllón, el cual está dividido en cuatro secciones: 1. En la bahía; 2. Instrucciones par tu delirio; 3. Crónica del guardián del piélago y 4. Cuaderno de obcecaciones. La primera y tercera secciones guardan estrecha relación pues tienen que ver directamente con la convivencia hombre-mar. En el primer caso, se trata de una mitología concebida por el autor en la cual recrea líricamente la historia de una trepidante y dolida amistad desarrollada en “la bahía”, espacio surgido del imaginario de Ayllón que (como refiere Julio Heredia en el prólogo del libro) puede tratarse del puerto de Chimbote, tierra natal del poeta. En la tercera sección, el autor le confiere personalidad al mar para referirse a éste como un personaje digno de una crónica de vida; la técnica, aquí, combina poemas en verso y en prosa, logrando un sugestivo contrapunto escritural. Instrucciones para tu delirio, la segunda sección, constituye no otra cosa que un “manual para amar”, son poemas escritos en segunda persona dirigidos al ser amado, llegando a posibilidades temáticas extremas como el olvido. Y en la cuarta y última sección, Cuaderno de obcecaciones, quizá la más personal del autor, éste toma como pretexto tópicos disímiles como el insomnio, dios y la familia para abordar desvelos personales que pueden leerse como una secuencia existencial del resto del libro.
Comentarios acerca del libro
El delirio, el mar y su largo aliento
Julio Heredia
Desconcertante por el alarde de su temática delirante y, sobre todo, por la vastedad de su proyecto poético, resulta este nuevo poemario de Ricardo Ayllón. Insólito para su época, “Un poco de aire en una boca impura”, nos sumerje en un inquietante océano de palabras incandescentes que, cual ópera barroca, hace presumir en su génesis una realidad de abismal angustia. En esa vorágine textual –en verso libre y en procelosa prosa– por momentos flamboyante, se agazapan las formas y recursos modernistas, simbolistas, surrealistas y otros de la tradición poética, sin menoscabo de la interpelación radical a que es autosometida la voz cantante.
Es una canción ávida de ser escuchada la que aquí se expresa, pero, sobre todo, es una voz que se ha internado en el último resquicio de su ser antes de hablar hasta llegar al grito. Es revelador que un proyecto lúdico de tal envergadura –con la palabra– nos conduzca a un universo donde el desasosiego queda plasmado con impudicia. Pero la explicación de tal es simple: la poesía cumple aquí la sempiterna y milagrera misión de ser, también, “tabla de salvación frente a íntimos naufragios”.
Cuatro secciones componen este libro de otro tiempo. En la primera, En la bahía, el autor se ha permitido crear una mitología a la medida de su necesidad lujuriosa y –presumo– de su memoria biográfica. Imposible dejar de ver entre los vapores de esta pintura alucinada, en la trastienda, a la marítima y pescadora –¿y pecadora?– Chimbote, ciudad natal de Ayllón: “En la calle cuarenta donde Azagar y yo domábamos las fieras erógenas de las más bajas pasiones”... A confesión de parte relevo de análisis. Como en los siglos de la Inquisición, es inevitable sospechar aquí la incitación de la acuciante culpa, que tanta poesía refulgente ha hecho salir de las fraguas de la literatura hispánica.
En la segunda sección, Instrucciones para tu delirio, la apuesta por expresar la “insensatez” del insconsciente se confirma y, nuevamente, la duda ontológica aflora con radicalidad: “Ama aquello que se alcanza conviviendo con el alto signo de la muerte”. El desconcierto ante el destino inconocido del hombre, sólo se apacigua en la aventura frenética del goce autodestructivo. Es la paradoja inmanente en el “poeta maldito”: exaltar los sentidos, que son la vida, hasta la inmolación: “Para construir un jardín a tu medida dispondrás de una tierra donde pacen sirenas y raíces, y se angustian hipocampos trocándose en lombrices”.
Hay en esta odisea poética una obsesiva identificación con el mar y no es gratuito por ello el título de la tercera sección del libro, Crónica del guardián del piélago, pues aquí el poeta quiere ser el mar mismo, puesto que el mar es lo que puede rebasar los límites, es la vastedad, es el agua que limpia, es la sal que purifica. Y el mar es narcisista como su rapsoda: “el mar solía abrirse en la noche y embriagarse de sí”. Y el mar es aquí la sed desmesurada de libertad –de eternidad– que tienen los ojos que lo contemplan. Pero la mar es, fatalmente, finalmente, como lo adivinara nuestro antecesor Jorge Manrique, el morir.
La última sección del poemario, Cuaderno de obcecaciones, asume el riesgo poco frecuente en la literatura peruana de la confrontación descarnada con la institución familiar y la paternidad. Lo abstracto coge nervio, lo metafísico se torna hiperrealista, y el insomnio “tal vez sea un reino donde se tupe la intriga”.
“La vida fue alcanzada por la candidez de palabras mal domesticadas”, dice aquí Ricardo Ayllón, dejándonos asombrados por la exuberante y peligrosa selva de palabras con que ha pretendido domesticarse: Encomiable epopeya de su riquísimo universo personal.
Equilibrio intuitivo y sonoro
Gloria Mendoza Borda
“Un poco de aire en una boca impura” es una muestra que juega entre la poesía y la narrativa introduciéndonos en un mundo mágico con una incesante pasión por llevarnos a la mano turbada del mar y sus misterios. En cada libro, el poeta está más seguro desde nuestra lengua castellana, marcando fuertemente la aparición de una nueva literatura para una nueva historia donde su talento expresa nuestro mestizaje con identidad y estudio. Inserto en este mundo globalizado, Ricardo Ayllón sabe lo que busca. Mete las manos en el mar, recoge estrellas y suele construir enigmáticas islas donde la palabra está hecha de agua y encanto. En esta búsqueda hay un equilibrio que se manifiesta en una delimitación intuitiva y con sonido en todos sus textos, creados con una coloración de quietud como en un cuadro de Kandinsky.
Estoy segura de que los textos de Ricardo tienen perdurabilidad y trascendencia en cualquier espacio y tiempo. Su voz lúdica pareciera surgir de bosques poblados de luciérnagas porque el ser humano necesita de un poco de aire puro luego de una supervivencia en las grandes urbes donde el aire y la boca son impuros. Allí en ese territorio poético de Ricardo Ayllón nada está prohibido, se puede gritar en silencio, se puede abrir los brazos y abrazar la naturaleza, se puede celebrar a la madre tierra, se puede tener la inocencia de un niño.
Datos del autor
Ricardo Ayllón nació en Chimbote, Perú, en 1969. Publicó los libros de poesía Almacén de invierno (1996), Des/Nudos (1998), A la sombra de todos los espejos (2003), y los conjuntos de relatos Monólogos para Leonardo (2001), Baladas del ornitorrinco (2005) e Imberbes (2005). Obtuvo el Primer Puesto en el Concurso de Poesía “El Poeta Joven de Chimbote” (1993), el Segundo Premio en los Juegos Florales Nacionales de Poesía de
