POETA CUBANA MARIA EUGENIA CASEIRO, DESDE USA, INVITADA ESPECIAL EN ARTE FILOSOFIA Y LITERATURA "COLIBRÍ",

Bibliografía
Antologías Famous Poets Society, 1997, 2000. Hollywood Diamond Hommer Trophy 1998. Antología Nueva Poesía Hispanoamericana 2004, 2005 y 2006. Antología “Paseo en Verso” Méjico 2005. Antología Femenina Hispanoamericana El Rastro de las Mariposas. diarios y revistas impresos como El Mundo Arabe, La Estrella de Panamá, El Culturador (USA), Etcétera (España), Revista Voces (Madrid, España) y otros. Sus textos han sido traducidos a diversidad de idiomas, incluyendo euskera, japonés y árabe. Su trabajo además esta difundido en la Web. Colabora con revistas y diarios digitales.
Premios
2007 de relato, Israel. Premio Publicación La Porte des Poetes 2005, París, Francia. Mención de Honor en el Certamen de poesía César Vallejo, Londres, Inglaterra. Y otros
.
Poemas de María Eugenia Caseiro [3]

señales.
no hace falta otra señal
en el rincón de espanto
si crecen cadáveres erguidos
y el polvo juega
su juego interminable.
aumentar
conjeturándose hongo
restos de ocio, veneno
falos ascendentes
en busca de luz
a pesar de las mutilaciones.
la muerte hundiéndose
veta indigente en el mundo.
la caliza que alguna vez fue voz
ahora es sólo piedra
cortando sus últimas definiciones.
Frío
La noche cenicienta y uniforme
es un cadáver de manos olvidadas,
la más revuelta lentitud pasa de largo
y alguien sostiene, muy despacio,
el soplo que vuela sin palabra.
El grito ya no llueve y la ciudad
se duerme donde no hay intrusos...
los mudos sauces crecen
la música de siempre
la nieve de los pasos
aún no despierta el aire
sin prisa por llegar
ya mustio el brillo
las formas acallando
las cumbres al rasgarse
los ojos tienen frío.
Poema con maracas.
Que se hombren las maracas
que se hombren
y fracturen con ritmo clandestino
mis caderas de mujer.
Que se hombren las maracas
que se hombren
hoy con música fragosa
y masculinen mi piel.
Camaleón sin lazos.
Ese camaleón que nos habita
cuando estamos tan lejos de la casa,
crece, no escatima ni una lágrima
apoyado en la corteza de los hombros
que se han vuelto un parapeto
en el destierro
doble cárcel con brillo de pellejo verde.
Partir
Volar con zapatos silenciosos
cuando el trono de mis piernas se desplome
en la inercia alguna vez carruaje
en que se pierda el reflejo
malogrado de mis vueltas.
Saber que floreció el carrusel
en el jardín de mis Evas
cuando todos los ombligos de mis hijos
sean árboles y frondas con sus frutos
y hasta sus nidos de pájaros
me cobijen en la tierra.
Evaporaciones.
Lo acosó la idea de la suerte
pero se esfumó en la solera
de las yeguas cojas
derramando su especie mineral
en el acantilado de la ausencia.
Lo asustó el bosquejo del capitel campestre
sus bueyes macilentos apareados
sus gárgolas de pájaros
de gallos y gallinas con crestas de caliza
abandonando el rojo
en las evaporaciones del crepúsculo
y una manada de abejas
anaranjando el aire.
La fuga de la luz
lo empedraba de retiros.
Nada habitaba aquel sueño amarillo
con rayos de dolor.
Más cerca tal vez
pero con vuelo
el calor de otro color
poseyéndolo le mordisqueaba.
Esperar.-
Las ventanas se apagarán un día;
hagamos cuenta que hasta aquí
lo habías previsto, lo había previsto
polvo ... polvo... el polvo
lunijunto de barrancos
blancos palacios de hueso
cal y arena que se mueven
prolongado flujo
esperándote, esperándome
esperándonos.
Desamparo.
Con vestidura de pestes y escarpines viejos
como sabandija o como verso oscuro
sólo la ruptura tiene don de abrigo.
Y es que la ausencia con su anchura de tiniebla
se desgaja a los pies de cualquier calle
rumiando la llave al carcelero de la eternidad
como el perro de la mala suerte
intentando la limosna
hueso cifrado de tumultos.
Coyunturas.
Cómo sujetar este antifaz
que resbala recorriéndome los huesos
hasta el póstumo grillete de la espalda.
Cómo acentuarle las facciones si se escurre
y en otra carrera inteligible
en que apenas soy un nudo, su garganta
me arrebata la memoria
donde yacen laberintos que recurren.
Cómo posponer la brevedad
en el tracto de las sienes
si un troquel de sombras nos dibuja
y es auténtico ese hueco en la mirada.
Y es tan torpe este latido
sin la máscara
que se funde en el engrudo de mi ser.
Perxistencial.
Aún queda la memoria
piélago interior de tiempo,
y está a salvo aquel lugar donde el olvido
no alcanzará jamás las curvas del reloj
aunque cierre amargamente la cortina
esa infausta eternidad
que es siempre noche.
Maldición.
Me copia interminablemente
el retoño donde prolifero
hasta los retratos.
Si en el fondo
como esa medida en que corro
- sangre vieja -
no estuvieran
las mujeres que me asaltan,
borraría la arcilla del linaje.
Pero abundo sin saber qué hacer
lluevo sinfín como costumbre
lanzada eternamente sobre los espejos.
Voces.
Esa voz que fractura la sombra
y deja por detrás
un humo tan pesado
como si le crecieran piernas
que nos quieren alcanzar
llega, al parecer, desde la noche.
Un cordón invisible sostiene algo de luz,
pero la carga trazada por el miedo
enfunda en barullos otra voz
y por mucho que intente raspar la telaraña
ese agudo silencio, que es de plomo,
corta intenciones en el aire.
VER
http://www.poemas-del-alma.com/blog/maria-eugenia-caseiro

silviorodriguezpuntog dijo
Feliz 2008!
Saludos
27 Diciembre 2007 | 11:42 PM