Llanto en pliegues ancianos, de Gloria Dàvila
Llanto en pliegues ancianos
(para ser cantados con humos de toé)

Siento tu hambre no acabar,
tus crudas horas perpetuar,
prisioneras miradas en alma de voces-circo
danzas en pliegues de sudor y llanto,
músculos a estatuas afinadas
en esos ojos asesinos, patagónicos,
olvido del grito primitivo,
caño en días ancianos,
noche negra noche de la utopía;
en medio de éste agudo sentimiento
alguien dice, es tu norte…
y allí, en aquel recodo, sigues tú,
discóbolo de perfumes:
sal,
miel,
y hiel de su propia hiel.
Es tu andar…
cazador repleto, un golpeteo en martillar ignoto,
conciencia sin conciencias,
semillas del cadalso y fuego,
hijos del grito primitivo
de mis dioses
de tus mundos
que son mundo de mi mundo.
Gloria Dávila
