VIAJE A LA CULTURA DEL SILENCIO Y LOS VALORES, POR GLORIA DAVILA

Puede decirse, hice el viaje al viejo mundo o puede ser lo contrario que del viejo mundo fui al nuevo mundo, que si lo es…, pero sustancialmente parece ser que entre ambos existen una simbiosis, una connotación similar, ya que ambos pasaron por siglos y ambos han dejado vestigios de antigüedad.
Entonces, no hay viejo mundo.
Al pisar suelo europeo y ya por los aires de España, me sentía una extraña, experiencia nueva es siempre el día en que alguien por primera vez pisa suelo europeo, pero lo que la mayoría piensa es en abandonar territorio patrio y afincarse para siempre. Eso no sucedió con la l visón de una poeta que ha luchado porque su patria sea el paraíso que todos quieren.
Alguien me dijo que esa es otra cultura y no sobrevivirás… Creo que tuvo razón en parte, pero creo que la humanidad es la misma aquí o allá, la diferencia radica en la particularidad que cada grupo étnico presenta entre sus formas de ser. Son quizás, los sentimientos, los que los diferencian, el latino es más caluroso, en tanto que el europeo es frío, más programado, pero se que los sentimientos fluyen en razón al avance las sociedades, y más aún con la globalización. Ahora la lucha es por quién tiene la supremacía sobre el otro, y en tanto ambos se encuentren en una lucha por lograr mayores ventajas hacia un puesto de tra bajo.
Pero volvamos a mi viaje al VIEJO MUNDO, que a mi parecer no lo es más.
Ayer al constatar el grado de cultura de este continente (europeo), pude verificar que los valores y el respeto por el descanso de los demàs tiene un alto sentido de importnante...
Habíamos salido de la casa con un familiar y dejamos abierta la puerta del Garage, nuestro paseo duró exactamente una hora, regresar a casa, todo estaba conforme. Yo por supuesto me preocupé, pero mi ansiedad era tal que opté por interrogar en medio de nuestro paseo al familar en mención y aquel me respondió que no había porque temer.
Aquel lugar llamado Hannover, en donde vivirè a partir de ahora es un hermosa ciudad, pero de lo que pude observar es que la cultura del silencio es parte de ella, en Perú, se escucha música y ruidos en todos los lugares, allá en las calles, los vehículos transitan en silencio, por eso la llame a este mi viaje de este modo.
Hannover, Alemania, agosto de 2005
