GUEPANRANGA MASGA, por Gloria Davila
Autora:por Gloria Davila
Aquella noche, enero del 67, los hijos mayores de don Pedro Dávila, habían planeado llevar a cabo una de las bromas más picarescas e inolvidables.
Una vez llegados al poblado de Marías (Dos de Mayo) llamaban a los jóvenes vecinos para dar rienda suelta a sus burlas acostumbradas, en el que por cierto; sólo podían participar los mayores de 16 años. ¿Puqllayashun Qanan...?, decìan antes y luego comenzaban a jugar.
Gastarle las bromas más pesadas a los niños, era lo que siempre solía hacer Nervo y aunque Pillinco, el hermano menor lo acompañaba en sus hazañas, no estaba del todo de acuerdo con las majaderías del mayor. esas era épocas en el que en los pueblos del Ande, al no tener luz, los jóvenes y niños solían reunirse en noches de luna para dar rienda a sus acostumbrados juegos andinos en el que estaba implícito los nombres de tucuy, ma ricay, etc, se solía tener temor terrible a los cantos de un ave llamado tuco, es decir el búho.
Aquellos muchachos, hijos de campesinos, ahora estudiaban en las ciudades, es decir los que ostentaban dinero, pero la otra gran parte aún seguía viviendo todo el año en sus pueblos, pastando sus ganados, yendo a las chacas a sembras, trigo, maiz, quinua, oca, entre otros productos y para las épocas de cosecha se encontraban de vuelta para ayudar a sus padres.
Y, siempre que llegaban al pueblo el coloquio era interminables, las noches eran las paganas, porque en ellas se daban a conocer sus hazañas, algunos venían de Chuquis, otros de Patay Rondos, Singa,y algunos de Quivilla, Uchpapampa y estos dos hermanos filtraban en la vida de esos amigos y conocidos, historietas fantásticas y con ella actualizaban con lo último de la moda y la usanza de la capital que por cierto eran muy apreciadas por los pueblerinos, pues en esas épocas, el DIstrito San Francisco deMarías, un pueblo del Ande, perteneciente a Dos de Mayo, ir en carro era casi como 12 horas y de allí a Lima otras doce horas es decir un total de 24 horas, y eso era ya demasiado pero a la vez una hazaña porque a la llegada de los carros a Uchpampa, los niños oían el claxon y surgía de ella otros juegos, con carros hechos de madera y halado de pitas de cabuya.
Nervo, el hermano de los Dávila, me recordaba a Humberto Grieve de la obra, "Paco Yunque", de nuestro poeta y narrador Cesar Vallejo, y a éste niño Grieve que por cierto yo había odiado desde el día que la leí aquel cuentoahora se manifestaba. Juré que alguna vez haría algo al respeto, ahora y sin proponérmelo estaba frente a ese personaje aborrecido por mí, pero sin yo quererlo, mi hermano mayor.
Marly y yo éramos aún niñas, ella de 9 y yo 6 años ambas gozabámos oir al cuenta cuentos que en esa época era mi hermano mayor, a quien solíamos temerle y llamarle Sansón, por la fuerza con que arremetía contra los muchachos que osaban enfrentársele, y más aún cuando alzaba objetos más pesados e incluso por la forma como rajaba leña; ganador indiscutible de concursos múltiples, con hijos de vecinos que se admiraban de tal hazaña.
En aquel poblado seguíamos a las jóvenes casaderas, quienen a veces se quedaban con sus consortes después de sus "servinacuys", sobre todo porque usaban bellas flores en los sombreros y sus faldillines eran igual de floridos, peculiar forma de mostrarse con chiles andinos en el sombrero al que se le llamaba cachu cachu o mascón.
La dieta Alimenticia de Nervo consistía en: cinco huevos pasados, dos jarras de leche de vaca y más de 10 panes en el desayuno y en el almuerzo ni contarles. Recuerdo que éste, le fracturó la pierna de Jacobo, el hijo del gobernador de Pachas, quien en lugar de reclamar sólo atinó decirle a su hijo: -¡¡¡Imapagta puqllayqayqi paywan, noqa niqachqaga ama wambra? que en castellano decìa para què estuviste jugando con è, te dije que no muchacho, yo te advertí... ahora, esa será tu lección de vida...- Yo, Nunca imaginé que un padre pudiera decir semejante barbaridad.
Pese a la conocida historia de atrocidas, Nervo era muy popular entre todos los jóvenes de pueblos enteros de las Provincias de Dos de Mayo y Huamalies, y lograba reunir amigos muy fieles en su entorno, así como leña que conseguía hacer de grandes troncos de eucaliptos, con machete en mano; destreza que nunca supe como la adquirió.
Manuel Norberto dijo a Pedro: -¡¡¡Ésta es la más grande hazaña que ejecutaremos!!!
Sentado su plan, prosiguió...
Ahora, todos los niños y niñas permanecíamos en silencio disfrutando del relato del cuenta cuentos, Manuel Norberto quien estaba encargado de ejecutar una parte del plan seguía con su relato, no sabiendo que a resumidas cuentas él sería igual que los demás el más afectado.
Esa noche, la luna llena iluminaba el hermoso paisaje de siluetas en medio del poblado, hechas de pequeñas casitas rústicas, algunas de las cuales, construidas con piedras y otras de paja y barro con techos de quincha; otros sólo horcones y barro con paja; unos pocos de gente rica con barro fino y tejas, como en la usanza española, tradición que se mantiene aún en algunas ciudades de los Andes de Perú. En el dia se jugaba constuyendo carritos con latas y arcilla, asi tambièn las muñecas eran de barro y nuestros balones para futbol, de la vegija del ganado, llamado "puqash".
Desde Quinta (lugar donde termina la población) hasta la plaza de armas (distancia de 2 km. aprox), había un camino pedregoso que era la avenida principal, en el que hoy se encuentran la primera escuela y el colegio más importante de Marías en el que el primer Director fuera don Pedro Dávila Facundo, mi padre por cierto. Por aquel camino transitaban la mayoría de los pobladores, y en esa avenida vivía precisamente la familia Dávila, situación que aprovechaba Nervo, para hacerse el Rey de los Cuenta Cuentos y llamarse tambièn el Sansón, aunque el título se lo ganó por su fuerza.
En aquel pueblo de Marías, casi todas las niñas y jovencitas teníamos una amistad cercana ( recuerdo a Mery y Rosa, Anita Martín, Norma Dominguez, Elita, y otros más) no siendo así, los jóvenes, porque ellos se encontraban casi siempre en pugna por saber quien es el más fuerte y titularse Sansón, por la historia que en los cines de barrios estaba de moda. Otra arraigada costumbre era que los niños debíamos saludar a todos los mayores con quien compartimos la acera o calle en un mismo tránsito, esa era una ley, la cual ahora se ha olvidado y sólo se mantiene vigente en pequeños poblados y no así en las grandes ciudades.
Allí estábamos, reunidos todos: niños y niñas, jóvenes y jovencitas, escuchando sobre el "jupayla", "chanlalag", "Wari Jirqkan" entre otros tantas, cuando de pronto al fondo de la sala vimos dibujarse algo extraño en el ambiente, que se asomó por la entrada del zaguán (portón grande) y junto a esas figuras oímos un lamento triste, apagado y entrecortado, pensamos que se tratara del cántico en quechua que ya habíamos escuchado en el cuento...
- ¡¡¡Analay custillaillau...!!!, una y otra vez oímos, aquel lamento.
Nosotros absortos y oyendo al cuenta cuentos, no prestamos mucha atención a aquello, la situación se repitió y ahora en silencio aguzamos nuestra audición, de pronto, descubrimos que aquel lamento en quechua provenía de la sala mayor, como lo llamábamos a la habitación principal de la casa, junto a la cual quedaba la tienda de abarrotes.
Parecíamos estatuas de piedra, tragamos saliva, nuestros ojos desorbitados por el terror que se avecinaba, nos hizo quedamos, ahora allí quietos y pegados a las sillas, otros más escépticos, se incorporaron para dirigirse hacia la sala mayor y al llegar, vieron dos figuras erguidas muy cercanas a la ventana que daba a la calle por donde solíamos jugar, en aquella negra oscuridad pudieron distinguir que aquello no era ya cosa de bromas y sin dar explicaciones corrieron despavoridos, como viento que parte el rayo.
Aquel canto que en el vocablo quechua sólo era parte de historietas que acostumbrábamos oír, ahora la teníamos en la vida real.
Wilson y Wellington cayeron desmayados sobre el piso y Tito Huerta corrió hacia el techo de la señora Antuca Espinoza, que daba a la carretera principal, quien estaba plácidamente disfrutando de su descanso nocturno; mi hermana y yo en búsqueda de salvación ante tal espectro humano que ahora venía en nuestra dirección, corrimos y caímos una, sobre la artesa llena de masa de la casa contigua a la nuestra y yo sobre la batea en la que los cerdos degustaban un festín de cebada, aquellos animales se acercaron sus hocicos hacia mi, para indagar a la intrusa de su ágape.
Los hermanos Nervo y Pedro, continuaban con su propósito, quienes vestidos y simulando ser almas del purgatorio, no imaginaron jamás que en esos precisos instantes fueran secundados de más y más imágenes blancas detrás de ellos, pero que de aquellos no se oirían los pasos, ni podrían distinguirse los calcetines blancos.
En medio de aquel laberinto y creyendo que su broma había causado tal espanto, proseguían con su canto de lamento, pero, al oír los gritos de Pablo, hijo de Tito Huerta ¡¡¡kepanrang maska!!!, que en el castellano significaba: y detrás hay más, y ahora de verdad, dieron media vuelta para saber el por qué, aquél gritaba dando aviso y llamando a todos qu huyeran.
Y ahora sí, pudieron distinguir tras ellos una especie de neblina blanca, sin formas descriptibles, a los que ellos imitaron cubriéndose con sábanas blancas, pero aquellas eran más blancas que las sábanas lavadas con lejía, que nuestra madre solía tender en el sol. Al oír la voz de pavor, de los chiquillos, aquellos jóvenes que simulaban ser fantasmas la sabana venía desde la cabeza hasta los pies, que nosotros decíamos "cocoroches" y en ese instante, dejando caer sus sábanas y tras nosotras, cayeron aparatosamente desmayados.
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Huánuco 6 de agosto de 2006
parte de Cuentos Andinos titulado "Chanlalag", "de Gloria Dávila (inédito)

MARCIAL dijo
El breve relato de Gloria Dávila que nos describe pasajes de una infancia feliz. Es una muestra del mundo de la ensoñación de los niños donde discurre la imaginación con sus encantos y el recuerdo permanente de las aventuras con quienes se compartió. El susto que se llevan los usurpadores de fantasmas cuando aparecen otros que parecen verdaderos a ojos de los niños. Las consecuencias de la aparición de los segundos causa escenas divertidas y con consecuencias divertidas como el compartir el ágape de la artesa del cerdo que no entiende la llegada de la invitada. El humor causa una hilaridad y atracción. Gloria Dávila incursiona en la narrativa y nos depara sorpresas como podemos vislumbrar.
7 Agosto 2006 | 03:29 AM