EL LIBRO REDOBLES DE KESH, DE GLORIA DAVILA POR: ANDRES CLOUD
EL LIBRO REDOBLES DE KESH, DE GLORIA DAVILA
Escribe: ANDRÉS CLOUD
Aparte de trabajos sueltos difundidos en revistas y publicaciones eventuales, poco es lo que conocemos del quehacer poético en la ciudad de la Bella Durmiente. Una de dichas publicaciones es el anuario Desafíos. Revista de ciencias, tecnología, arte y humanidades (Año III, Nº 3, 2003) que edita la Universidad de Huánuco. En la sección Cultura y Desarrollo de la citada edición encontramos la miniantología poética Veinte años de poesía huanuqueña. (Aproximaciones), hecha por Andrés Jara Maylle. Al final de la misma se incluyen dos poemas de Gloria Margarita Dávila Espinoza con la siguiente nota: “Ganadora (en poesía) de los Primeros Juegos Florales estudiantiles organizados por la Universidad de Huánuco, sede Tingo María, 2001”. Y es justamente Gloria Dávila Espinoza la autora del poemario de reciente edición titulado Redobles de Kesh (Colibrí Amaro Ediciones, Lima, Perú, octubre del 2005, 56 páginas), libro que al parecer aún no ha sido presentado en público en el medio.
De GDE sabemos que es nacida en Huánuco en 1961, pero que reside en Tingo María desde varias décadas atrás; que es políglota y que, como tal, ha hecho traducciones del alemán, portugués e inglés; y que tiene inédita la novela Mis años y el humo.
REDOBLES DE KESH
Redobles de Kesh es un poemario pulcro, bien editado, código de barras incluido. Contiene una veintena de poemas de factura uniforme. En él se incluye sólo uno de los textos que figuran en la miniantología poética antes indicada, aunque con el título cambiado, modificado: “Tuve miedo”, en aquélla; y “La violencia del miedo”, en el libro.
La presentación del volumen (“Redobles de Kesh o la nueva poesía”) está a cargo del poeta horacerista Feliciano Mejía, quien anota al final de la misma: “Además, debemos saber atisbar los mitos, historia y leyendas de la amazonía peruana, zona donde la autora ha sabido enraizarse, Tingo María, apropiándose de ese mundo, el cual goza y disfruta desde hace 24 años”.
En líneas generales, se trata de una poesía contestataria, de protesta y marcado acento social (no exento de cierto intimismo femenino) y en donde de algún modo nos parece percibir el inconfundible acento de las takinas amazónicas diseminadas selva adentro. De allí probablemente eso de “redobles”, en clara alusión a la música de percusión propia de la zona.
No tenemos una idea precisa del por qué eso de Kesh (con mayúscula), término al parecer de uso familiar y coloquial referido precisamente a la autora. Esto último se deduce de los títulos de algunos de los textos: “Redoble de Kesh entre lianas”, “Llanto de Kesh al pie de la montaña de sal”, “Nana de Kesh para el árbol nuevo”, “Amenaza de Kesh o el canto en cerbatana”, “Himno de Kesh para tus manos”, “Melopea de Kesh ante la aurora”, etc.
Hay pues una suerte de identidad autora / personaje:
Algunos breves ejemplos al respecto: “Soy de aquí / y del confín. / No tengo patria / pues la mía / es el camino de mis días de sol /. Mis pies te sienten suelo /. No eres mío /. Tu dueño / es el río”. (“Invocación en la senda de lupunas”).
“Me senté a ver pasar el mundo / la gente /, y a pesar de ser dos ahora / (yo y mi sombra), / nadie nos ve”. (“Venas de urbe. Breve tratado de los trasfondos de mi ciudad”).
“Por ti mis noches son mujer día / y atrapada entre las sombras de mis ojos puedo verte / robando el solsticio de mi aurora / el color y la gloria”. (“Amenaza de Kesh…”).
MÁS ALLÁ DE LAS PALABRAS
Lo original y novedoso del libro que comentamos está en que su autora, muy audazmente, ensaya expresarse en simultáneo hasta en tres lenguas distintas: en español, quechua y portugués.
Escribe al respecto en algún momento: “Mi alma quiere muchas lenguas / por donde hablar al mundo/. Mas mi cuerpo prisionero / en este cuerpo /sufre tanto / que hoy muere mudo”.
La intención totalizadora del libro se resume quizá en el último texto del volumen titulado “Redoble universal para el derecho absoluto”, el más extenso y discursivo del mismo.
Planteado en términos de proclama, arenga y reclamo (exento del tono ripioso y panfletario de cierta poesía social), se trata de un texto relativamente extenso (más de setenta versos) de discurso quebrado y estructurado en seis bloques de secuencia alternada: los impares en español, y los pares en quechua. En todos ellos el común denominador son la protesta social y el reclamo de los derechos conculcados: el derecho “a leer un libro”, a la “libertad bermellón”, al “pan azul”, a la “justicia colorada”, a “la verdad del color de la selva”, etc., en oposición a aquello de “ser mendigo / de un mendrugo de pan rodando por la calle” o a leer en los carteles “No hay vacantes”, etc. Esto en lo tocante a las partes en español.
“No hay derecho para esta mi piel cobriza. / No hay un cobre por ser pobre. / No puedo tener una sombra propia. / No hay derecho ni a una tumba, / ni a ser polvo”.
En quechua ocurre algo similar cuando escribe:
“¿Runa simita mana yachasig? / ¿Imanir? ¿Imanir? / Guelley mana captin taytay, / imatatag ruraychshag”. (Traducción libre del autor: ¿No saber hablar el quechua? / ¿Por qué? ¿Por qué? / Cuando no hay dinero, padrecito / qué cosa puedo hacer”. O cuando exclama:
“¡Ama runa ama! / ¡Ama llullanquisu, / ama suwanquisu! / Caypaga noga shamusca / yachachinayquipag”. (¡No hombre no! / ¡No mentirás, / no robarás! / Yo he venido por aquí / para enseñarte”).
En portugués se incluye un solo poema: “Bate porta”.
POSDATA
Mención aparte merece el uso reiterado de un lenguaje típicamente amazónico, sobre todo en los enunciados: lianas, rueda de samsara, amuesha, marirí, lupuna, toé, cerbatana, etc.
lo dijo Andrés Cloud · 27 Enero 2006 | 02:24 AM
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