ALEJANDRA PIZARNIK, UNA GENIALIDAD HECHO POESÍA

Por: GLORIA DÁVILA ESPINOZA


A: Alejandra Pizarnik
Irrumpes en mi andar guillotinado
de espuelas y espaldarazos,
anestésicos pensares
de crueldades cercenadas en almas ya inexistentes.
Y es mi polvo del ocaso en mutismo
iracunda a la mar en llanto y comunión
y me anuda a sus latigos
en corazones a la caza de un ciempiés.
Me arrebatas el mirar de frías mañanas
soñares es en hiel pútrido
fracturado mis pies, pasos y abismos
golpeada hasta el morir.
Porque mi signo fue aborto de mil lenguas ignotas
Y no va más…
no va
ni irá y ni fue porque el fuego ha roto una estela.
Acá estuve por eterno
llagada en corazón sin latidos
en puertas silenciarias
que son fuego gélido en avernos.
Porque fui hielo pétreo en alcobas
ancha tiniebla en luz ausente
y ardor en ácidos lechosos
que no los quiero más...
Y a pesar de todo
Hoy, a tu arribo el ave en su nidal ha cantado
canciones últimas de amor.
Humedecidas sus alas de tanto no llorar todavía
arrebatado su trinar encantado
por la noche negra
que es más que furia vuelve a ser ráfagas de hiel.
Y ya no puede volar
y...acaba de morir
y sueña
y vuela y canta con la mar.
Esta mañana..
no quiero más noches
no quiero más llantos
no quiero más que semillas en cicuta.
Quiero...
Tan sólo, abismos a mis pies
y que arquee el prado que ha sumado sus andares a los míos
y que la luna no tenga más retoños.
Entre mis pensamientos
me declaro polvo del sol,
en ciernes trastiendas de la luna.
O tan solo…Verde transitar de la Anaconda en arco iris.
©Gloria Dávila Espinoza
ALEJANDRA PIZARNIK

BIOGRAFÍA
1936-1972
Alejandra Pizarnik nació en Buenos Aires, el 29 de Abril de 1936, en una familia de inmigrantes de europa oriental. Estudió filosofía y letras en la Universidad de Buenos Aires y, mas tarde, pintura con Juan Batlle Planas. Entre 1960 y 1964, Pizarnik vivió en París donde trabajó para la revista "Cuadernos" y algunas editoriales francesas, publicó poemas y críticas en varios diarios, tradujo a Antonin Artaud, Henri Michaux, Aimé Cesairé, e Yves Bonnefoy, y estudió historia de la religión y literatura francesa en la Sorbona. Luego de su retorno a Buenos Aires, Pizarnik publicó tres de sus principales volúmenes, "Los trabajos y las noches", "Extracción de la piedra de locura" y "El infierno musical", así como su trabajo en prosa "La condesa sangrienta". En 1969 recibió una beca Guggenheim, y en 1971 una Fullbright. El 25 de septiembre de 1972, mientras pasaba un fin de semana fuera de la clínica siquiátrica donde estaba internada, Pizarnik murió de una sobredosis intencional de seconal.

LA JAULA
Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.
Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.
Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.
Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.
EXILIO
a Raúl Gustavo Aguirre
Esta manía de saberme ángel,
sin edad,
sin muerte en qué vivirme,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando.
¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quién no posee un fuego, una muerte,
un miedo, algo horrible,
aunque fuere con plumas
aunque fuere con sonrisas?
Siniestro delirio amar una sombra.
La sombra no muere.
Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ámgeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.
Partir
deshacerse de las miradas
piedras opresoras
que duermen en la garganta.
He de partir
no más inercia bajo el sol
no más sangre anonadada
no más fila para morir.
He de partir
Pero arremete ¡viajera!
CENIZAS
La noche se astilló de estrellas
mirándome alucinada
el aire arroja odio
embellecido su rostro
con música.
Pronto nos iremos
Arcano sueño
antepasado de mi sonrisa
el mundo está demacrado
y hay candado pero no llaves
y hay pavor pero no lágrimas.
¿Qué haré conmigo?
Porque a Ti te debo lo que soy
Pero no tengo mañana
Porque a Ti te...
La noche sufre.
de La última inocencia fue su segundo libro de poemas, editado en 1956
